Crear una holding: ventajas fiscales y riesgos a tener en cuenta
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30 de junio de 2026Muchas empresas familiares se plantean crear una sociedad holding para organizar mejor su estructura. Esta fórmula puede servir para agrupar participaciones, ordenar el patrimonio empresarial, preparar el relevo generacional o separar la gestión de las inversiones de la actividad diaria del negocio.
Sin embargo, este tipo de operaciones no debe estudiarse solo desde el punto de vista fiscal o mercantil. La contabilidad también juega un papel importante. De hecho, una operación que parece sencilla sobre el papel puede generar dudas relevantes a la hora de reflejarla correctamente en las cuentas de la empresa.
Un ejemplo frecuente en empresas familiares
Pensemos en una situación común. Dos hermanos son propietarios, al 50%, de una sociedad que desarrolla una actividad empresarial. Con el tiempo, deciden crear una sociedad holding para que sea esta nueva sociedad la que concentre la titularidad de las participaciones.
El objetivo puede ser facilitar la entrada de otros familiares en el futuro, ordenar la toma de decisiones o separar la gestión estratégica del día a día de la empresa. Para realizar la operación, los hermanos aportan sus participaciones a la nueva holding.
Antes de hacerlo, encargan un informe de valoración independiente. Ese informe puede decir, por ejemplo, que la empresa vale 20 millones de euros. La duda es clara: ¿debe la holding contabilizar esas participaciones por ese valor? La respuesta no siempre es sí.
El valor de mercado no siempre es el valor contable
Un informe de valoración puede ser muy útil para justificar la operación. Puede servir para conocer el valor económico de la empresa y para documentar adecuadamente la reorganización. Pero eso no significa que ese importe sea siempre el que deba registrarse en la contabilidad.
En determinadas operaciones, especialmente cuando se realizan dentro de un mismo grupo familiar o empresarial, hay que mirar más allá del valor de mercado. Lo importante es analizar qué ha cambiado realmente desde el punto de vista económico.
Si las mismas personas controlaban la empresa antes de la operación y siguen controlándola después, puede entenderse que no ha existido una verdadera compraventa frente a un tercero independiente. En ese caso, las reglas contables pueden ser distintas.
Qué significa que exista control común
Hablamos de control común cuando, antes y después de la reorganización, el control de las sociedades sigue en manos de las mismas personas. Esto ocurre con frecuencia en grupos familiares.
En estos casos, la operación puede tener una finalidad legítima, como ordenar la estructura societaria o preparar el relevo generacional, pero contablemente no siempre permite actualizar el valor de las participaciones al valor de mercado.
La razón es evitar que una reorganización interna sirva para aumentar artificialmente el valor de los activos en la contabilidad. Por eso, en algunos supuestos, la participación recibida por la holding puede tener que registrarse tomando como referencia determinados valores contables, y no el valor razonable indicado en un informe externo.
También importa qué se está aportando
Otro aspecto importante es identificar qué se aporta exactamente. No es lo mismo aportar un activo aislado que aportar participaciones de una sociedad que desarrolla una actividad económica real.
Cuando las participaciones permiten controlar una empresa en funcionamiento, con medios, organización y actividad propia, el tratamiento contable puede ser específico. Por eso, antes de realizar la operación, conviene analizar las características de la sociedad cuyas participaciones se van a transmitir.
Una misma operación jurídica puede tener efectos contables diferentes según el tipo de activos o participaciones aportadas.
Por qué conviene revisarlo antes
El Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas ha recordado en distintas consultas que estas operaciones deben analizarse atendiendo a su realidad económica. No basta con mirar la escritura o el informe de valoración.
Aplicar un criterio incorrecto puede obligar a realizar ajustes posteriores, afectar a reservas, modificar partidas del patrimonio neto o generar problemas en una auditoría. Además, corregir estos errores al cierre del ejercicio suele ser más complicado que planificar bien la operación desde el principio.
Por eso, antes de crear una holding o aportar participaciones, es recomendable revisar la operación de forma conjunta desde el punto de vista mercantil, fiscal y contable.
Una buena planificación evita errores, aporta seguridad y permite que la reorganización refleje correctamente la realidad de la empresa familiar. Desde nuestra Asesoría en Málaga podemos ayudarle a estudiar estas operaciones y resolver sus dudas antes de tomar decisiones importantes.

