¿Puede una sociedad nueva aplicar el 15% en el Impuesto sobre Sociedades si repite actividad?
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26 de marzo de 2026Cada vez más sociedades inmobiliarias optan por externalizar la gestión de sus inmuebles para ganar eficiencia, reducir cargas internas y apoyarse en empresas especializadas. Sin embargo, esta decisión, que desde el punto de vista empresarial puede ser razonable, plantea una duda fiscal relevante: ¿afecta la subcontratación a la consideración de la actividad de arrendamiento como actividad económica?
La cuestión no es menor. De esa calificación dependen aspectos tan importantes como la posible aplicación de incentivos fiscales, la tributación de la sociedad o incluso su consideración como entidad patrimonial. Por eso, en este ámbito no basta con que existan ingresos recurrentes por alquiler; lo determinante es cómo se organiza realmente la actividad.
Cuándo existe actividad económica en el arrendamiento
La Ley del Impuesto sobre Sociedades establece que existe actividad económica cuando se ordenan por cuenta propia medios de producción y recursos humanos con la finalidad de intervenir en el mercado. En el caso del arrendamiento de inmuebles, el criterio legal añade un requisito especialmente conocido: contar con, al menos, una persona empleada con contrato laboral y a jornada completa dedicada a la gestión.
Este punto ha sido tradicionalmente la referencia principal para distinguir entre una sociedad que explota de forma organizada su patrimonio y otra que simplemente percibe rentas pasivas. Ahora bien, la Administración no se limita a comprobar si existe un contrato firmado. También analiza si esa persona desarrolla funciones reales vinculadas al negocio, como atención a inquilinos, seguimiento de contratos, gestión de cobros, incidencias o coordinación de servicios.
El problema cuando la gestión se subcontrata
En la práctica, muchas sociedades con un número relevante de inmuebles prefieren recurrir a gestores externos. Se trata de una opción lógica cuando la cartera es amplia o presenta cierta complejidad, ya que permite profesionalizar la gestión sin ampliar la plantilla propia. El problema aparece cuando se cuestiona si esa externalización sustituye o no el requisito exigido para acreditar la actividad económica.
La Dirección General de Tributos, en la consulta vinculante V1963-25, de 16 de octubre de 2025, analiza precisamente esta situación. Su criterio no es completamente rígido: admite que, en determinados supuestos, la subcontratación puede ser compatible con la existencia de actividad económica. Pero no lo hace de forma automática. La clave está en que la realidad del negocio refleje una gestión organizada, profesional y orientada al mercado, algo que deberá valorarse caso por caso.
Control, dirección y prueba: las claves del análisis
Cuando la gestión está externalizada, el elemento decisivo suele ser el grado de control que mantiene la sociedad sobre su patrimonio. No basta con delegar toda la operativa en un tercero y quedar al margen. Para defender la existencia de actividad económica, conviene poder acreditar que la sociedad sigue tomando decisiones estratégicas sobre los arrendamientos, supervisa la actuación del gestor externo y conserva la capacidad de dirección y organización.
También influye la dimensión del patrimonio arrendado. No es igual gestionar uno o dos inmuebles que una cartera extensa con viviendas, locales, garajes o trasteros. Cuanto mayor sea el volumen y la complejidad, más razonable puede resultar justificar una estructura profesional apoyada en la subcontratación. Eso sí, esa realidad debe estar bien documentada, porque en una comprobación tributaria la escala del negocio puede jugar a favor o en contra según cómo se demuestre.
En definitiva, en el arrendamiento de inmuebles la actividad económica no depende solo de tener empleados propios, sino de cómo se organiza y dirige de forma real la gestión del patrimonio.
Analizar bien cada decisión y contar con un buen asesoramiento ayuda a prevenir errores y a actuar con mayor tranquilidad. En nuestra Asesoría en Málaga trabajamos para ofrecer un apoyo claro, cercano y adaptado a las necesidades de cada empresa.

